Claudia Bazán

(…) “En nuestra pequeña y vigilada zona de reserva el hombre llegó a ser lo que estaba destinado a ser, pero no lo puedo explicar claramente. Apenas puedo entender, y mucho menos explicar, qué significa habitar simultáneamente cuarenta cuerpos, o qué significa sentir en uno las personalidades de los otros, o vivir como hombre y mujer siempre y al mismo tiempo.¿Podrían explicártelo los niños? Difícilmente porque esta es una transformación que se produce, parece, antes del a pubertad, y los niños la aceptan por lo tanto como algo normal y natural, en verdad lo más natural el mundo. Nosotros somos los antinaturales, y ellos nunca han entendido cómo podemos soportar la vida en nuestra soledad, cómo podemos vivir con el conocimiento de nuestra muerte y extinción” (…)
El párrafo anterior es un extracto del cuento Los primeros hombres de Howard Fast que fue publicado en una antología de ciencia ficción llamada El filo del futuro(1961).
El cuento narra como a través de una experiencia científica se lograba generar niños, futuros hombres nuevos, que se comunicaban telepáticamente. Partían de la base de que los seres humanos sólo desarrollamos una porción de nuestro cerebro quedando desaprovechada gran parte de su capacidad debido al tipo de educación, los valores predominantes en la sociedad que logran, antes de la pubertad, que se levanten barreras que condicionan y limitan nuestra capacidad humana.

Los adelantos tecnológicos se aceleran con una velocidad que nos impide procesar todo el cúmulo de información que circula por el globo. Navegamos e ingresamos en Pcs remotas para compartir archivos, el flujo de información se teje como una telaraña que nos envuelve y atrapa al mismo tiempo en nuestra vida cotidiana.

La nanotecnología se desarrolla tratando de suplantar miembros amputados que le devuelven al hombres su capacidad motora, y por lo tanto, su independencia. Chips implantados pueden suplantar las funciones orgánicas perdidas de ojos, oídos, músculos, entre otros.
Lo que antes veíamos en una serie de tv, El hombre nuclear, parece estar concretándose.
Kevin Warwick, trabaja actualmente en Londres en la Universidad de Reading, se implantó un chip en su brazo derecho para conectar su sistema nervioso con una computadora, para comunicarse con otras personas a la distancia y manipular objetos en su casa. Su mayor sueño es lograr , en los próximos diez años, la forma de comunicarnos telepáticamente, y dijo que cuando lo logre podría sentirse, entonces, un superhombre.
Howard Fast, a través del cuento intentaba mostrar una forma para liberar al superhombre apresado en nuestra cultura, el escritor falleció en el laño 2003,si sólo se trata de esperar diez años el cuento podría convertirse en profecía.

“Algo nuevo ha ocurrido. Si las mentes de estos niños pueden comunicarse realmente entre sí, tendrán una sola memoria, que será la memoria de todos. Todas las experiencias serán comunes a todos, así como todos los conocimientos, todos los sueños. Los niños serán inmortales.Pues cuando uno muera, otro niño se unirá a la totalidad, y otro y otro. La muerte no tendrá significado, perderá su siniestro horror.La humanidad comenzará, aquí, en este lugar, a realizar parte de su destino, a ser una unidad singular y maravillosa, una totalidad” (…)

A pesar de nuestra historia, a pesar de nuestras mezquindades, la maravilla que nos convierte en seres humanos inteligentes sigue siendo un misterio que sondeamos partícula a partícula para responder la única pregunta: ¿Qué somos y hasta dónde podremos llegar?

Foto:KevinWarwick